jueves, 25 de febrero de 2010

Cuando sobran los jóvenes

Por GABRIELA WARKENTIN 25/02/2010
Urge retomar las Humanidades para redimensionar la dinámica global del conocimiento y delinear nuestro bien más escaso: el porvenir

Decidió un día no crecer, y no le importó. O más bien decidió no crecer porque comenzó a importarle. A veces, ante la contundencia de la realidad sólo queda convertirse en escarabajo o aferrarse a un tambor de hojalata. Fueron las ficciones de Kafka y Grass en su momento; ahora nos toca construir las propias.

La provocación la lanzó el periodista Salvador Camarena en una columna de la semana pasada. Al revisar la situación de los millones de jóvenes que hoy en día ni estudian ni trabajan (la ya famosa generación de los ni-ni, como fue calificada hace años en España y otros países que reconocen el limbo simbólico y productivo en que están atorados estos muchachos), Camarena afirma que lo que parece estar sucediendo es que sobran jóvenes (todos esos que no encuentran ubicación productiva) o "sobramos los adultos que no hemos sido capaces de construir nuevas escaleras"; escaleras, sí, para que los que nos sucedan, avancen y transformen positivamente su entorno, su sociedad, sus perspectivas y, en el fondo, sus vidas. La pregunta que lanza Camarena no es inútil; porque si reconocemos que "nos sobran jóvenes", debemos asumir el fracaso rotundo del proyecto social al que hemos apostado.

La manifestación más evidente de esta problemática es, sin duda, la de los millones de jóvenes, en México y allende, que no encuentran lugar en la educación formal (en sus diferentes niveles) y que tampoco tienen opciones laborales en un mercado retraído y transformado. Pero no se trata sólo de la falta de oportunidades, ésas tendrían solución. Lo más grave es la falta de sentido: cuando estudiar no tiene sentido, cuando esforzarse por un empleo formal no tiene sentido, y cuando el horizonte mismo dejó de tener sentido. Agreguemos un ni a los dos ya mencionados: la generación ni-ni-ni, o ni3, la que ni trabaja, ni estudia, ni le encuentra sentido. Esa pareciera ser la verdadera tragedia en que nos estamos sumiendo, porque cuando los que tradicionalmente han sido los encargados de refrescar y transformar su entorno -los jóvenes, los que vienen, los que toman la estafeta- no encuentran sentido más allá de la supervivencia, algo pudimos haber perdido de manera irremediable.

Unas palabras de Carlos Fuentes de hace unos días acompañan esta reflexión. En una conferencia, en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, en la que compartió apuntes sobre el futuro de la educación superior, Fuentes reparó en la necesidad de revisar el camino que va a tomar la Humanidad en el Siglo XXI, de reconsiderar la ruta que emprendemos. Y fue categórico, como lo ha sido siempre, al insistir en que nuestra Historia no ha terminado. Las dinámicas de la época en que vivimos y de las que se perfilan, nos obligarían a insistir, decía Fuentes y coincido, en la necesidad del continuo educativo, de reconocer que la educación nunca concluye. Habríamos, en este tenor, de retomar las Humanidades para redimensionar la dinámica global del conocimiento, para ser capaces de educarnos en la diversidad y para delinear nuestro bien más escaso: el porvenir. Pero, ¡alerta!, cuando hemos orillado a los reales y deseables sujetos de la educación y los hemos colocado frente a un mundo que no sienten suyo, resulta ocioso insistir siquiera en la pertinencia de este continuo educativo.

Oskar Matzerath decide no crecer. Punto. Consciente de lo que pasa, lo que fue, lo que podría llegar, se aferra a su cuerpo de niño y a un tambor de hojalata, rojo y blanco. Ruido, ruido, ruido. Le provoca hacer ruido, o su particular música metálica, para evadir, entender, recordar y narrar. Desde las dimensiones inferiores de la escala humana lo ve todo, el autoritarismo que se infiltra en esa Europa, la descomposición de individuos, familias y sociedades. En fin, lo que ya sabemos. Günter Grass en su novela, Volker Schlöndorff en su película: ese Oskar, eterno niño-adulto por decisión propia. Porque hay veces que el sinsentido termina siendo sólo absurdo.

A todos nos toca nuestra parte en esta tragedia de los "jóvenes que sobran". Ya reconocimos que la educación, por muy continua que la hagamos, dejó hace mucho de ser un mecanismo de ascenso social. Por lo tanto, no se trata sólo de tener más espacio para que todos puedan estudiar, sino de revisar lo que estamos estudiando y cómo. Ya reconocimos la transformación esencial de instituciones, como la familia, que ha modificado también el sentido de futuro, de esperanza, hasta de nación. Vaya, que tenemos bastante diagnosticado el embrollo. Lo que nos toca insistir es en que la solución no es sólo técnica. Lo que más hace falta es que seamos capaces de inventarnos una historia para que incluso estas soluciones técnicas tengan sentido. De diseñar nuestras ficciones, de construir otras escaleras. En palabras de Fuentes, urge que revisemos el camino que la Humanidad va a tomar en este Siglo XXI que se nos está acortando. Porque como bien nos recordaba Camarena, esos jóvenes que sobran son presa obvia y fácil para las historias que sí están ganando: las del crimen organizado, las de la informalidad inmediata, las de...

¿Será que un día nos daremos cuenta que otra vez permitimos que los que nacen decidan no crecer, y que ya no les importe? Ahí estarán, pedirán su propio tambor de hojalata y a golpe de un ratatatatata continuo y penetrante evidenciarán lo que dejamos de hacer, ratatatatatata. En fin. Son imágenes que llegan desde el XX e interpelan al XXI, siglo que debemos forzarnos a revisar antes de que decida terminar.

Este país te pertenece...

martes, 23 de febrero de 2010

Corona obtiene su ídem

Agencias.

Corona, cerveza propiedad de Grupo Modelo, destacó como la firma mexicana mejor posicionada al ubicarse en el lugar 184 de la encuesta publicada por la consultora Brand Finance, que evalúa a las 500 marcas más valiosas del mundo.

La encuesta publicada por quinto año consecutivo revela también que la telefónica Claro del empresario mexicano Carlos Slim figura en el lugar 262, así como Telcel en el 290 y Telmex en la posición 420.

En el top ten de la lista se ubican en orden de importancia Wal-Mart, Google, Coca Cola, IBM, Microsoft, GE, Vodafone, HSBC, HP y Toyota.

Otra marca mexicana destacada fue Bimbo, que se posicionó en el lugar 369, del 475 en que se ubicaba un año antes.

En el plano de telecomunicaciones Televisa mantuvo su posición en el ranking al ubicarse en el sitio 490. Además Banorte se colocó en el lugar 189 de la encuesta, cuando el año pasado se ubicó en el 170.

http://www.brandirectory.com/league_tables/table/global_500

Marketing "viral"

Aunque estamos saturados de todo lo que implique el término viral, sin duda será una de las estrategias por las que sigan apostando tanto compañías de consumo así como figuras públicas.

Aquí un ejemplo. Quién si no Coca Cola. "Happiness Machine"
http://www.youtube.com/watch?v=lqT_dPApj9U

viernes, 19 de febrero de 2010

Aprender a pedir perdón puede salvar una empresa. David Fernandez

La crisis de Toyota por un fallo mortal en sus coches lo confirma: no valen de nada disculpas tibias ni tardías - El cliente exige respuestas

"Estamos en un Lexus... Vamos hacia el norte por la 125 y el acelerador está bloqueado... Tenemos problemas... Nos hemos quedado sin frenos... Nos estamos acercando al cruce... Espere... Espere y rece... Rece...". La conversación terminó con el sonido de un choque.
Esta llamada se produjo el 28 de agosto pasado al servicio de emergencia de San Diego (California). Nadie podía aventurar que ese accidente, en el que murieron cuatro personas, iba a suponer el comienzo de una pesadilla para uno de los paradigmas empresariales de la última década: Toyota. Sólo en EE UU ya hay 34 muertes que podrían estar vinculadas a fallos mecánicos en sus vehículos.


Aquí la historia completa...





Decálogo para sobrevivir a una crisis / Enrique Alcat
- Decir siempre la verdad. Hay que llamar a las cosas por su nombre y ser responsable.

- El silencio no es rentable. Las empresas, en casos de crisis, tienen el deber moral de informar. La callada por respuesta acrecienta la percepción negativa.

- La oportunidad de volver a empezar. Toda crisis es una oportunidad para hacer balance y corregir errores.

- Preparación y prevención. La correcta gestión de una crisis pasa por estar preparados. Las crisis llegan sin avisar.

- Proactividad. Los miedos paralizantes o dejar que el tiempo pase sin tomar ninguna medida son dos errores comunes. Ante una crisis siempre se debe adoptar un papel proactivo y tomar las riendas de la situación antes de que las tomen los demás.

- Transmitir confianza. El objetivo de toda crisis pasa por devolver a la empresa la situación de partida y para ello debe gestionar las percepciones para que los públicos afectados recuperen la confianza.

- Comité de crisis. Las personas que integran el comité deben conocer muy bien qué tienen que hacer en cada momento y no deben dejar nada a la improvisación.

- Comunicación interna y externa. Si importante es lo que se dice de cara al exterior, no lo es menos lo que se tiene que decir "dentro". El personal interno debe enterarse por los medios que la empresa confeccione y no por terceros, porque se generan rumores tóxicos.

- La gestión de las emociones. Las crisis afectan a las personas y, antes que primar factores de índole económica, se deben tener en cuenta aspectos relacionados con la salud y seguridad, muy especialmente en casos graves o excepcionales.

- Manual de Comunicación de Crisis. Es la mejor herramienta para afrontar cualquier crisis. Es la hoja de ruta necesaria que toda empresa debe tener ante cualquier imprevisto y que, lamentablemente, brilla por su ausencia en la inmensa mayoría de empresas de todo tipo y tamaño.

jueves, 18 de febrero de 2010

5 acciones para mejorar tu mercadotecnia hoy

El mundo de los productos y servicios está colmado de empresas de todas dimensiones, hay grandes con presupuestos de igual tamaño o pequeñas con esfuerzos muy dirigidos, todas ellas comparten un objetivo, quieren llegar al consumidor de la mejor y más eficiente manera. La utilización de mercadotecnia para lograrlo es un camino conocido ;sin embargo, lo que dejamos de lado es que la estrategia de marketing no puede ser fija, es por antonomasia móvil.alvaro-rPor Alvaro Rattinger
email
alvaro@merca20.com twitter @varu28

El consumidor está en constante cambio, es por esto que nuestra forma de llegar a él debe evolucionar todos los días. Resulta útil evaluar nuestras acciones a partir de un proceso de benchmarking que nos diga de manera clara cuales son las mejores prácticas para comunicarnos con el consumidor, lo importante es hacerlo dentro y fuera de nuestra industria, sólo así veremos como lo están haciendo las demás empresas en distintos lugares del mundo. Para empezar el cambio les propongo seguir estas 5 acciones con las que se notarán cambios casi inmediatos.

1. Rediseña tu sitio.

Los sitios web se han convertido en la mejor carta de presentación ante los clientes, en EEUU se estima que el 35% de las compras son investigadas previamente en algún sitio antes de la transacción. Si ha pasado más de un año desde tu último rediseño considera revisar tu sitio.

2. Abre una cuenta en redes sociales.

Hoy existen más usuarios de twitter en México que en España. Este dato nos da un idea clara de la importancia que tienen en la comunicación diaria de las personas. Empresas como América Móvilhan anunciado que lanzarán plataformas dedicadas al tema. Tus clientes están allí la pregunta es si puedes darte el lujo de no hacer lo mismo.

3. Anúnciate.

La publicidad es la mejor manera de aumentar las ventas y el tráfico a tu negocio. Anunciarse es la forma más eficiente de decirle a tus clientes quien eres y que te hace diferente. Utiliza medios locales, impresos nacionales o publicidad exterior según te lo permita el presupuesto. No tienes que competir con TODOS los espacios de publicidad de las grandes empresas, sólo debes ganar en una ubicación, ya sea periódico, revista o un spot.

4. Escucha a tu cliente.

Hoy se invierte poco tiempo en conocer al consumidor, si bien las grandes empresas lo hacen, las pequeñas parecen haberlo olvidado. El dueño de una tienda pequeña se preciaba de conocer perfectamente lo que hacía que el consumidor fuera a su local. Hoy debemos regresar a la practica de investigar y estudiar a los clientes, preguntar y escuchar que hace que nuestro producto sea especial para él.

5. Vuelve a empezar.

¿Qué nos hace especiales? ¿Por qué entramos a este producto o servicio? Estas preguntas se tienen que hacer de manera diaria. Son lo que nos mantiene cuerdos y recuerda nuestras intenciones en el día a día de la mercadotecnia. Es fácil dejar de promover valores que nos motivaron a lanzar nuestra empresa.

Hoy más que nunca debemos recordar que la excelencia en mercadotecnia no es una meta, es un hábito y que si todos los días hacemos un esfuerzo por mejorar un poco, al pasar de los años habremos ganado una ventaja competitiva real.

lunes, 15 de febrero de 2010

De la palabra escrita al ciberespacio

Busca asegurar el mercado de libros electrónicos

Google y la sociedad del conocimiento

José Luis Esquivel Hernández

Profesor en la Facultad de Comunicación de la UANL.
Doctor en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid

Nadie puede negar el vaticinio fatalista de unos años a la fecha sobre la cultura de la palabra, del lenguaje escrito, del grafos, frente a la valoración excesiva de la cultura del ícono, del símbolo, de la imagen. Giovanni Sartori triplicó su fama al pontificar que hemos pasado de la cultura de la palabra escrita
y hablada a la cultura visual. Y su Homo Videns se convirtió en libro de cabecera de
académicos y profetas de la desaparición de la prensa tradicional ante el paso arrollador
de los medios electrónicos.



Su aserto fue un complemento a lo expresado por Emile Durkheim, hace más de 100 años, al sostener que la mayoría de la gente valoraba el sentido del oído más que cualquier otro. Todo porque unos atrevidos tecnólogos de California, hace casi una década, constataron el cambio de respuesta del hombre actual: por ningún motivo hay que perder la vista, porque a través de este sentido se obtiene la mayor cantidad de información valiosa. Y si sumamos el oído y la vista: allí está el gran negocio de los medios de información y de entretenimiento.


No hay duda de que la vista tiene un enfoque seductor de la realidad que nos determina en estos tiempos efímeros. Al asociar lo que los ojos ven con lo que los oídos escuchan, el cerebro procesa con más rapidez y deleite cuanto pasa como estímulo cultural de los seres humanos. Lo dicen los neurólogos y lo comprueba el marketing dentro de la vida cibernética, que sigue la misma tendencia o evolución: de una máquina sofisticada de escribir, a una creadora de imágenes virtuales.
Y así llegamos a una sociedad del conocimiento basada en la instantaneidad e inmediatez del hallazgo de datos o envío de los mensajes y en la envoltura de los contenidos en imágenes con sonido. Nos hemos plantado en una nueva alfabetización digital, al grado de considerar retrógrados y anquilosados a quienes no entran al mundo de las computadoras y los programas de internet, llámense blogs, redes sociales, motores de búsqueda...


El celebre pensador Zygmunt Bauman, en su obra Tiempos Líquidos, describe magistralmente nuestro contexto. Ese colapso del pensamiento, de la planificación, del largo o mediano plazos, porque la única certeza es lo inmediato, porque lo mediato cambia, se modifica, se fragmenta. Y si no, echemos un ojo a las versiones en red de los periódicos, de los diarios, que dejaron de serlo para convertirse en horarios, en minutiarios.


Google, principalmente, vino a revolucionar el negocio de la publicidad en la red, pero también le dio a la sociedad del conocimiento una pauta en el almacenamiento de obras literarias.


La Biblioteca de Alejandría estaba constituida por cientos de miles de volúmenes que recreaban el mundo de aquel entonces (siglo III antes de Cristo), con el griego como cabeza de otros idiomas que estaban grabados en esos textos escritos a mano y sobre papiro o pergamino. Pero no sería sino hasta la creación de los llamados tipos móviles, que la imprenta de Occidente engrandeció el nombre de Johannes Gutenberg, y desde la década de 1440 su asociación con los libros no ha terminado, porque hasta la fecha no hay obra literaria o de cualquier otro género, que sea relegada, sin importar la mucha, poca o nula fama de sus autores.


Pero con el avance de las tecnologías, el siglo XXI ha visto con asombro el fenómeno de la digitalización que pone a la disposición del mundo entero todos los libros en versión electrónica.


Desde la década de los setenta empezaron los intentos de esta nueva alfabetización cuando Michael Hart lanzó su Proyecto Gutenberg (www.gutenberg .com), pero sólo al paso de los años pudo verse como una realidad palpable cuando en 1990 las pantallas de las computadoras fueran cosa común en la lectura de libros en serie. Hasta que el fenómeno de las lecturas virtuales, entre impulsos eléctricos y el centelleo de brillos en la pantalla, alcanzó su máxima expresión con las innovaciones lanzadas por Google en el momento en que esta compañía mostraba que su facturación había crecido 92% en 2005 y 74% en 2006.


El lanzamiento del libro electrónico consolidado fue una forma como Google trató de imponerse a Yahoo, pionera en Internet al ser fundada en enero de 1994 por dos estudiantes de postgrado de la Universidad de Stanford, Jerry Yang y David Filo, y constituida como empresa un año después. La razón obvia era la fuerte competencia que se veía venir ante la oferta lanzada en febrero de 2008 por Microsoft para adquirir la firma presidida por Jerry Yang depositando 44 mil 600 millones de dólares en efectivo o 31-33 dólares por acción en aquella fecha, aunque finalmente el trato no prosperó.


Como se sabe, Yahoo y Google descubrieron una minita de oro en la publicidad en línea y ambas representan 83% del mercado estadounidense de publicidad ligada a búsquedas en la web, según datos de eMarketer Inc. Se entiende, pues, que los caminos para salir adelante con la venta de libros electrónicos llevara a Google a no bajar la guardia en lograr un mercado seguro.


Pero el camino no ha sido fácil: hoy mismo Google se enfrenta a Europa por poseer la biblioteca virtual más grande del mundo. A la fecha, se ufana de poseer más de diez millones de libros digitalizados (entre ellos, una versión de El Quijote de 1865).


Sin embargo, también hay que considerar que la abundancia de información disponible electrónicamente es tan abrumadora que sería imposible tener acceso a toda sin volverse loco.


Intel acaba de presentar al chip más veloz de todos los tiempos. Los consumidores cada día queremos un soporte que sea más rápido que el anterior, más pequeño, portable y que amalgame diversas funciones al mismo tiempo, lo que los expertos denominan convergencia tecnológica. Ante esa carrera hay que preguntarse: ¿acaso podremos seguirle el paso a la innovación?


Así es que debemos ser más mesurados con las consecuencias que nos ofrece Google y sus adláteres en esta nueva conformación de la sociedad del conocimiento, porque inclusive las modernas vías de comunicación e información han de ser material de estudio respecto a la libertad y seguridad de los ciudadanos. Porque, como lo explicó Michael Foucault, el funcionamiento de la vigilancia y el castigo son la estrategia que utiliza el poder para alcanzar el control y el orden social. Vigilar y castigar se han convertido en mecanismos inherentes al funcionamiento de cualquier sistema.


Foucault advierte que la mejor manera en que se realiza el poder no es desde fuera, sino desde dentro, a través de la interiorización de las reglas y las prohibiciones por parte de los propios sujetos. Preferimos subordinarnos al poder antes de que el poder se ejerza material o físicamente sobre nosotros: nos autocensuramos, nos reprimimos, nos callamos. Es una estrategia de supervivencia, una regla básica de la autoconservación.


La Internet es una ventana hacia la libertad. Es imperfecta, es limitada, no se encuentra completamente abierta, pero puede convertirse en un salvavidas en un océano de oscuridad. La red es peligrosa y de ello están conscientes todos los gobiernos. Los Estados totalitarios, pero también los democráticos, tienen sus ojos sobre ella. Muchos recurren al bloqueo de contenidos considerados peligrosos como una práctica permanente. Algunos gobiernos sólo permiten acceso parcial y restringido a la red por parte de sus ciudadanos.


Y es entonces cuando hay que protestar contra esa censura, que abre más la brecha de la sociedad del conocimiento entre países ricos y pobres, o simplemente entre nativos digitales e inmigrantes digitales, pero más ostensiblemente entre ciudadanos libres que pueden explotar en la red hasta sus intimidades y ligerezas, contra los ciudadanos atosigados por sus gobiernos feroces que no los dejan ni tener una idea de lo que circula por la red, como es el caso de los blogueros cubanos recientemente apoyados por Washington.


De manera que no basta con que desde nuestro ámbito vivamos alelados por la moderna sociedad del conocimiento en que nos movemos algunos, sino que también se debe tener conciencia de la triste realidad de otros seres humanos encadenados por sus autoridades para no crecer en este largo paso de la civilización electrónica.






El anterior artículo debe citarse de la siguiente forma:

Esquivel Hernández, José Luis, "Google y la sociedad del conocimiento", en
Revista Mexicana de Comunicación, Num. 119, México, noviembre 2009/enero 2010