lunes, 14 de septiembre de 2009

González Iñárritu expone en "El Palacio de Hierro"

Hablando de los prejuicios y de cómo reaccionamos, imaginemos por un momento que las tiendas departamentales Palacio de Hierro invitan a un cineasta como Alejandro González Iñárritu a montar una exposición en las vitrinas de la tienda en Santa Fé.

Aventuré esta pregunta entre algunos estudiantes y colegas y escuché comentarios del tipo:

1.Tienda aspiracional con director pretencioso, que otra cosa podrías esperar?

2.Esos del Palacio ya no saben que inventar desde que se fue Olabuenaga.

3.Imposible, en México son incompatibles el “arte” y lo “comercial”.

4.No creo que a “El Palacio” le interese, ni invierta dinero en eso.

5.Ningún director de cine, que se precie de serlo, aceptaría. Además de que toda la crítica lo despedazaría.

Como siempre, la realidad supera los supuestos (en ocasiones también los prejuicios afortunadamente) y resulta que David Lynch montó una exposición en las vitrinas de Galerías Lafayette (galeries-lafayette-paris.com) en París bajo el tema “Machines, Abstraction and Women”.

Por favor no me digan que González iñárritú esta lejos de ser David Lynch o que las Galerías Lafayette nunca será El Palacio de Hierro, eso todos lo sabemos. No son comparaciones precisas, ni con unidades de medición exacta en centímetros, calidad o cantidad de obra. Se trata, simplemente, de reflexionar sobre los prejuicios y de paso, porqué no, sobre la cultura y sus manifestaciones.

Aquí algunas fotos publicadas en blogs…

http://rockerparis.blogspot.com/2009/09/david-lynch-exhibition-galeries.html

http://www.flickr.com/photos/journaldesvitrines/3905889979/

miércoles, 9 de septiembre de 2009

The Beatles, remastered

Afortunadamente después de todo, siempre estarán los Beatles.

Aquí los videos remasterizados http://www.elpais.com/especial/the-beatles/

Diego A.Manrique/Madrid
Ver para creer. El primer tramo del siglo XXI puede terminar con los Beatles en el primer puesto del negocio discográfico, como máximos vendedores de la década. Al menos, podría ocurrir en Estados Unidos, donde funciona una tecnología fiable -el Nielsen Soundscan- que contabiliza los discos que pasan por caja. Ahora mismo, el primer lugar corresponde a Eminem, con un total de 32 millones de copias despachadas en estos años. Detrás están los Beatles, con algo más de 28 millones de ejemplares; su antología, 1, se afianza como el best-seller de la presente década, con casi doce millones de copias sólo en el mercado estadounidense. Y parece probable que, con el monumental lanzamiento de los remasters (complementado por el marketing del videojuego The Beatles: Rock band), los británicos habrán superado al rapero de Detroit antes de que acabe 2009. Toda una hazaña, habida cuenta que hace ya 40 años que dejaron de existir.

Dos posibles lecturas. La primera es obvia pero digna de recordarse: en la música pop nadie tiene un legado tan rico, prodigiosamente desarrollado en menos de ocho años (de junio de 1962 a abril de 1970). La segunda, que la hegemonía de los Beatles en nuestra memoria sentimental tiene mucho que ver con las generaciones que crecieron durante los sesenta y los setenta, esas que desde hace tiempo controlan el poder político, económico, cultural y mediático: ellos vivieron de cerca la asombrosa aventura de los Beatles y no van a permitir que nadie eclipse su recuerdo.

Las ediciones remasterizadas que hoy llegan a las tiendas prometen que nunca se ha escuchado mejor a los Beatles. Partiendo de las cintas originales, se ha potenciado el sonido, eliminando errores o defectos meramente técnicos (nunca musicales). El equipo que desarrolló la tarea, en los estudios londinenses Abbey Road, muestra gran discreción respecto a sus intervenciones: lo contrario sería reconocer que EMI lleva 22 años vendiendo -a precio caro- ediciones digitales con muchas deficiencias.

La pregunta del millón: ¿se nota la diferencia? Sí, bastante: hay mayor presencia de los instrumentos, se aprecia una desconocida profundidad en las grabaciones, el encaje humano se hace más evidente. Aunque, atención, eso también puede resultar desconcertante. El oído se acostumbra a determinados niveles sonoros y, en muchas piezas, parece que se hubiera desplazado el centro de gravedad. Todo es más nítido, inquietantemente diferente.

Para simplificar: el equivalente a entrar en una habitación particular en la que unos profesionales hubieran movido levemente los muebles y sacado brillo a la decoración. La sensación de extrañeza tiene sus ventajas: más allá del masaje emocional que supone escuchar a los Beatles, puede redescubrirse el latido original de las canciones. Se palpa la densidad de la melancolía de McCartney, la arrogante confusión de Lennon, el filo de Harrison, la incierta alegría de Starr.

Nuevamente, impresiona la enormidad de sus logros. La chispeante energía de sus inicios esconde su capacidad para fundir distintas facetas del rock and roll e incorporar hallazgos de Motown y otros contemporáneos. Según crecen, exhiben insospechados recursos creativos: los pardillos de Liverpool asimilan información con voracidad y se atreven a inventar casi cada día. Ya convertidos en grupo de estudio, revolucionan el concepto de grabación y las posibilidades del elepé como soporte. Tras la fiebre psicodélica, su abanico se ha ampliado de tal forma que allí se puede encontrar el patrón de casi todas las formas del rock actualmente vigentes. Esa pasmosa heterogeneidad tiene una desventaja fatal: cada uno trabaja por su cuenta y se pierde el concepto de banda, de aventura compartida.

Los remasters de los Beatles se presentan en fundas de cartón de tres cuerpos, con el añadido de un librito con fotos inéditas o poco vistas. Los breves documentales que se visionan en el ordenador engarzan entrevistas posteriores con auténticos diálogos de estudio, con la intención de transportarnos a las sesiones de grabación.

No es "todo lo que grabaron los Beatles", como proclaman algunos locutores de televisión. Quedan fuera las sesiones para la BBC y los discos en directo, así como las magníficas colecciones de retales tituladas Anthology o las abundantes canciones que cedieron a otros colegas. Pero sí está lo esencial: los 217 argumentos que explican la grandeza de The Beatles. Incluso se trata de un pequeño milagro, considerando la aspereza de las relaciones entre los dos miembros vivos y los herederos de los dos difuntos. Se agradece que hayan dejado atrás sus miserias y, por una vez, piensen en su obra.La nueva edición potencia el sonido y elimina los errores técnicos.

Marco Jurídico

Es muy importante tener claro el marco jurídico de las campañas electorales.
Los artículos rectores constitucionales son el 41 y el 134. El reglamento que regula dichos lineamientos constitucionales es el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE).

En cuanto al acceso y contratación de a los medios de comunicación masiva (televisión y radio) el artículo 41 fracción III en su Apartado A a la letra dice:

Los partidos políticos nacionales tendrán derecho al uso de manera permanente de los medios de comunicación social.

El Instituto Federal Electoral será autoridad única para la administración del tiempo que corresponda al Estado en radio y televisión destinado a sus propios fines y al ejercicio del derecho de los partidos políticos nacionales, de acuerdo con lo siguiente y a lo que establezcan las leyes:

a) A partir del inicio de las precampañas y hasta el día de la jornada electoral quedarán a disposición del Instituto Federal Electoral cuarenta y ocho minutos diarios, que serán distribuidos en dos y hasta tres minutos por cada hora de transmisión en cada estación de radio y canal de televisión, en el horario referido en el inciso d) de este apartado;

b) Durante sus precampañas, los partidos políticos dispondrán en conjunto de un minuto por cada hora de transmisión en cada estación de radio y canal de televisión; el tiempo restante se utilizará conforme a lo que determine la ley;

c) Durante las campañas electorales deberá destinarse para cubrir el derecho de los partidos políticos al menos el ochenta y cinco por ciento del tiempo total disponible a que se refiere el inciso a) de este apartado;

d) Las transmisiones en cada estación de radio y canal de televisión se distribuirán dentro del horario de programación comprendido entre las seis y las veinticuatro horas;

e) El tiempo establecido como derecho de los partidos políticos se distribuirá entre los mismos conforme a lo siguiente: el treinta por ciento en forma igualitaria y el setenta por ciento restante de acuerdo a los resultados de la elección para diputados federales inmediata anterior;

f) A cada partido político nacional sin representación en el Congreso de la Unión se le asignará para radio y televisión solamente la parte correspondiente al porcentaje igualitario establecido en el inciso anterior, y

g) Con independencia de lo dispuesto en los apartados A y B de esta base y fuera de los periodos de precampañas y campañas electorales federales, al Instituto Federal Electoral le será asignado hasta el doce por ciento del tiempo total de que el Estado disponga en radio y televisión, conforme a las leyes y bajo cualquier modalidad; del total asignado, el Instituto distribuirá entre los partidos políticos nacionales en forma igualitaria un cincuenta por ciento; el tiempo restante lo utilizará para fines propios o de otras autoridades electorales, tanto federales como de las entidades federativas. Cada partido político nacional utilizará el tiempo que por este concepto le corresponda en un programa mensual de cinco minutos y el restante en mensajes con duración de veinte segundos cada uno. En todo caso, las transmisiones a que se refiere este inciso se harán en el horario que determine el Instituto conforme a lo señalado en el inciso d) del presente Apartado. En situaciones especiales el Instituto podrá disponer de los tiempos correspondientes a mensajes partidistas a favor de un partido político, cuando así se justifique.

Los partidos políticos en ningún momento podrán contratar o adquirir, por sí o por terceras personas, tiempos en cualquier modalidad de radio y televisión.
Ninguna otra persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular.
Queda prohibida la transmisión en territorio nacional de este tipo de mensajes contratados en el extranjero.

En cuanto a las campañas negativas o negras, la ley también es clara al señalar, en el mismo artículo 41 Apartado C lo siguiente:

En la propaganda política o electoral que difundan los partidos deberán abstenerse de expresiones que denigren a las instituciones y a los propios partidos, o que calumnien a las personas.

Durante el tiempo que comprendan las campañas electorales federales y locales y hasta la conclusión de la respectiva jornada comicial, deberá suspenderse la difusión en los medios de comunicación social de toda propaganda gubernamental, tanto de los poderes federales y estatales, como de los municipios, órganos de gobierno del Distrito Federal, sus delegaciones y cualquier otro ente público. Las únicas excepciones a lo anterior serán las campañas de información de las autoridades electorales, las relativas a servicios educativos y de salud, o las necesarias para la protección civil en casos de emergencia.

El Artículo 134, señala los lineamientos de propaganda de comunicación social:
"La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público"

martes, 8 de septiembre de 2009

Futbol, una cuestión de Estado

ARGENTINA: GOBIERNO Y LA AFA RECUPERAN EL FÚTBOL PARA EL PUEBLO, SIN ESTATIZARLO
TELAM
El Gobierno y la AFA pusieron en marcha un plan conjunto para "preservar el fútbol" sin estatizarlo. Lo anunció este jueves por la noche el jefe de Gabinete en conferencia de prensa, tras la reunión que la Presidenta mantuvo con el titular de la entidad Julio Grondona. "Tenemos interés en preservar la gran cantidad de mano de obra que genera", dijo Aníbal Fernández. Además, enfatizó que "no se va a estatizar el fútbol".

El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, aseguró este jueves en Casa de Gobierno que "el fútbol no se va a estatizar" y señaló que "el interés del gobierno es preservar el deporte y que los más de 40 millones de habitantes puedan ver el fútbol gratis". "Está claro que no se va a estatizar, no tenemos ningún interés que así sea, la Presidente se llevó un concepto marco sobre las posibilidades que puede haber, que son varias y holgadas, para encontrar una solución en conjunto", explicó Aníbal Fernández en una rueda de prensa, acompañado por el secretario Ejecutivo de AFA, José Luis Meiszner.

En ese sentido, el jefe de Gabinete aclaró que a partir de este viernes se van a reunir los equipos técnicos para analizar y encontrar una propuesta común a la explotación específica de un producto muy valioso que es el fútbol, no hay ningún interés de estatizarlo".
"El interés del gobierno es preservar esa pasión que nos importa a todos y garantizar que los más de 40 millones de argentinos tengan derecho a ver el fútbol gratis y el otro punto importante es que la industria del fútbol, que agrupa muchos gremios, esté contemplada", añadió.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió en su despacho al titular de la AFA, Julio Grondona; junto al jefe de Gabinete Aníbal Fernández y al secretario de Deportes, Claudio Morresi, y el encuentro se extendió por más de una hora. Sobre la reunión, Aníbal Fernández señaló que "la Presidenta tomó la decisión de comenzar a analizar la situación", y al respecto señaló que "el análisis de la propuesta en común, que son varias, comenzará mañana (por este viernes)" y continuará la semana próxima.

"Nuestro objetivo tiene que estar planteado de forma tal que la existencia a futuro de la comercialización, tiene que ser lo suficientemente seria y eficiente para que garantice que ese servicio se lleve a la práctica sin que el Estado tenga que poner un solo centavo", sostuvo Fernández.

En tanto, el secretario Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), José Luis Meiszner, afirmó que "la presidenta Cristina ha tomado con un criterio de mucha solidaridad el fútbol, como fenómeno social". "Le comentamos el presente del fútbol, y le expresamos que puede ser mejorada la comercialización y la búsqueda de recursos, le ofrecimos la posibilidad de colaborar en la búsqueda de lo que podría decirse un nuevo orden para el fútbol argentino, y lograr una mejor gestión, más profesional y más recursos", señaló.

También, Meiszner explicó que "no venimos a vender, ni a comprar nada", y reiteró que "nos sentimos reconfortados por el eco y la solidaridad que hemos encontrado para eventualmente asociarnos en la búsqueda de un mejor camino para el fútbol".
Ante una consulta de la prensa sobre que pidió la AFA al Ejecutivo, Meiszner aclaró que "no venimos a pedir nada, hubo una conversación en un marco amplio, y no hemos llegamos al análisis de los aspectos más chicos de la industria".
"Si sabemos que tenemos un producto que es muy valioso, el fútbol, sabemos que es una actividad que tiene un aspecto sentimental y emocional muy importante, y creemos que es necesario comenzar los torneos", añadió.

El dirigente de AFA expresó que "confiamos en que todos los que forman parte del fútbol, los gremios y los futbolistas, van a acompañarnos a partir de esta decisión tomada, todos han sido informados que lo que estamos buscando no es un parche para la coyuntura".
"Creo que vale el esfuerzo de todos, a partir de la certeza que queremos transitar un camino nuevo. El fútbol quizás tenga que iniciarse sin la solución pormenorizada de todos los problemas, pero si con la búsqueda de cada una de las soluciones que deberán hallarse en un plazo breve", señaló.

Por otra parte, Meiszner aclaró que "los tiempos para una respuesta están supeditados a la actividad de las áreas que la señora Presidenta disponga para analizar estas cuestiones, por lo que nosotros quedamos a la espera de una convocatoria". "Si esto dependiera sólo de la dirigencia del fútbol, todos los torneos deberían comenzar el 21 de agosto", agregó el secretario de la asociación, aunque luego aclaró que "si lo que detiene el fútbol es la deuda con agremiados, que son unos 30 millones, ese dinero está".


No es necesario leer periódicos...

Mordazas legales
Algunos gobiernos latinoamericanos intentan callar las críticas cargando contra los medios

(Editorial El Pais)

08-Sep-09

El nuevo proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que ha puesto en marcha en Argentina el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner revela en su articulado la voluntad de algunos mandatarios latinoamericanos de utilizar el poder para favorecer un ordenamiento legal destinado a limitar, si es que no a silenciar definitivamente, las críticas adversas.
Hace muy poco, el fiscal general de Venezuela llevó al Parlamento una iniciativa mucho más agresiva: un proyecto de ley que abre la posibilidad de llevar a la cárcel a cuantos divulguen informaciones que "pueden atentar contra la estabilidad de las instituciones del Estado", una fórmula vaga en la que se podría escudar la represión de cualquier contestación a la revolución bolivariana que lidera Hugo Chávez.
El caso argentino no va tan lejos. Lo que empezó allí como una batalla contra el grupo Clarín por los derechos del fútbol, y que se presentó después como una medida estratégica para evitar la concentración excesiva de poder en algunos medios, ha terminado por convertirse en una propuesta fuertemente estatalista, que atomiza el sector privado y le obliga a depender de la arbitraria renovación de las licencias, válidas durante 10 años. Pasado el plazo, y como ya ocurrió en Venezuela, es fácil recurrir a la fórmula legal para cancelar los permisos de los medios díscolos.

También el Gobierno de Rafael Correa ha desempolvado una ley especial, que se estableció en Ecuador en 1975 durante la dictadura de Rodríguez Lara, para emprender procesos judiciales contra algunos medios. En la Bolivia de Evo Morales se teme que en la anunciada reforma judicial que se producirá tras las elecciones de diciembre, en la que previsiblemente volverá a ganar, se incluya también un apartado que permita silenciar a cualquier rival.
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, fue muy claro este fin de semana: acusó a los periodistas de servir "a los enemigos del pueblo". "Apaguemos el televisor y tengamos la mente limpia. No es necesario leer periódicos" ha sido, por su parte, la fórmula de Correa que, como presidente de turno de Unasur, quiere proponer la creación de un organismo regional para vigilar el trabajo de los periodistas.

Agresiones físicas, acoso judicial, asfixia económica (negando publicidad institucional o subiendo los impuestos al papel), cierre de medios. El último paso de los regímenes populistas latinoamericanos es acomodar la ley a sus intereses y acabar con la libertad de expresión. Pero sin esa libertad no hay democracia, como no la hay si no se refuerza la independencia del poder judicial y se cultiva la pluralidad. Algunas fuerzas de izquierda, que apoyan esta deriva autoritaria defendiendo que se hace con el apoyo del pueblo, deberían recordar que tan sólo con las urnas o con la voz directa de las asambleas no se construye una democracia. Para que funcione es imprescindible la libertad de expresión, el derecho de la minoría a discrepar y la fortaleza de las instituciones del Estado de derecho.

martes, 1 de septiembre de 2009

Se permite el uso y reproducción de este material con la condición de dar crédito al Foro, a la fuente y al autor.Para comentarios e informes: fundacionbuendia@prodigy.net.mx
Su instrumentación, en auge; su estudio, en pañales
La evolución de la mercadotecnia política en México
Andrés Valdez Zepeda
Profesor e investigador del Departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales de la Universidad de Guadalajara y miembro del Sistema Nacional de Investigadores
La mercadotecnia política aparece a fines del siglo XIX como consecuencia del voto universal, el desarrollo de las comunicaciones y el establecimiento de regímenes políticos de características democráticas. Sin embargo, como instrumento moderno de la política, la mercadotecnia es un fenómeno de mediados del siglo XX que surge y se desenvuelve de manera extraordinaria en los países desarrollados (Estados Unidos de Norteamérica) y pasa luego a las naciones latinoamericanas.México se encuentra, hoy día, ante la emergencia de un nuevo campo disciplinar, aún no consolidado, en proceso de formación. A diferencia de la comercial, la mercadotecnia política es un acervo de conocimientos tocante a la realidad sociopolítica y la aplicación de los conocimientos del marketing en los procesos de legitimación social y renovación de la representación pública.El objeto central de su preocupación es el conocimiento y persuasión de los ciudadanos constituidos en mercado político: investiga sus principales problemas como ente social, indaga su sensibilidad a los estímulos, al analizar sus reacciones, sentimientos y comportamiento; diseña las estrategias propagandísticas más efectivas para lograr su cometido, estudia el contexto y la coyuntura política, establece relaciones entre mensaje, percepción y persuasión; se preocupa por los problemas asociados a la imagen y opinión pública, así como de las acciones proselitistas de las élites políticas; penetra en la doctrina y las teorías políticas e investiga los fenómenos de la comunicación social.En ese sentido, la mercadotecnia política implica el análisis y el conocimiento de las necesidades de los ciudadanos dentro del ámbito sociopolítico y el desarrollo de planes, acciones y programas conducentes a su satisfacción. Como tecnología, la mercadotecnia proporciona a la sociedad política herramientas y conocimientos útiles para el estudio y percepción del mercado político, en el diseño de planes de campaña y proyectos propagandísticos, de manufactura de programas proselitistas y mejoramiento de la imagen de hombres de Estado, políticos, líderes y actores sociales.La mercadotecnia política se auxilia de otras tecnologías de vanguardia para alcanzar sus objetivos. De esa manera, utiliza como medios para su expresión a la radio, la televisión, los programas de cómputo, la Internet, la imprenta, el diseño gráfico y la fotografía. Estos medios, a su vez, complementan a la nueva disciplina, ya que sin ellos el desarrollo de la mercadotecnia sería muy limitado. Es decir: la mercadotecnia está ligada al propio desarrollo de otras tecnologías que al usarse intensivamente como medios, le dan la forma y el peso específico como disciplina.Los estudios y debates sobre la mercadotecnia política se encuentran en auge en México, debido a la pasada coyuntura política-electoral a la luz de la sucesión presidencial del año 2000 y a la renovación de cientos de espacios de representación política a nivel estatal, distrital y municipal. Tan sólo en el año 2000, se renovaron del 2 de julio al 12 de noviembre, además del Congreso de la Unión y la Presidencia de la República, cinco gubernaturas, la jefatura del Distrito Federal, 772 ayuntamientos, 16 demarcaciones políticas y 498 diputaciones locales. Todos estos procesos generaron amplias expectativas sobre la temática de mercadotecnia y organización de campañas políticas entre las formaciones políticas, sus militantes y simpatizantes. Sin embargo, el auge de la mercadotecnia política se debe esencialmente a que México ha iniciado una nueva etapa de desarrollo político de rumbo democrático, como parte de un proceso internacional. De esa forma, México se ha unido a la serie de transformaciones mundiales en su sistema político, donde la democracia se convierte, a pasos acelerados, en un paradigma universal. En este escenario de democratización a escala global, se inicia en México el desarrollo de la mercadotecnia política como parte de la disputa de los espacios de poder públicos por parte de los diferentes partidos políticos y sus candidatos. En el ámbito electoral, los nuevos escenarios de competitividad y pluralidad política están generando la emergencia y desarrollo de una nueva disciplina, ya que la razón de ser de la mercadotecnia electoral, de una u otra forma, está ligada al proceso mismo de cambio político, a la consecuente constitución del mercado electoral y el proceso de búsqueda de la legitimidad y el poder público.
1 Es decir, el creciente uso de la mercadotecnia en el ámbito político está directamente ligado al incremento de los niveles de competitividad de la sociedad y al predominio de una pluralidad de actores políticos que compiten por el poder en la arena nacional. Dentro de este escenario de competitividad, el uso de la mercadotecnia por las formaciones políticas, candidatos y gobernantes tiende a incrementarse.2Como herramienta de la política, la mercadotecnia ha pasado por diferentes etapas de desarrollo, desde su introducción a fines de la década de los ochenta hasta la actualidad en la que se observa un uso generalizado del marketing político en las campañas electorales. ¿Cuáles han sido estas etapas y cuáles son las características distintivas de estos periodos de desarrollo? ¿Cuál es el futuro de este nuevo y moderno campo del conocimiento? ¿La mercadotecnia política impactará sustancialmente el tipo de sistema de partidos políticos prevaleciente y el mismo sistema político? Estas serán, entre otras, las interrogantes que se busquen responder en el presente escrito.Nacimiento del marketingEl marketing político en México surge a finales de la década de los ochenta como parte de los procesos de transición y cambio político con sentido democrático. La misma conformación del emergente mercado electoral y la disputa de éste por diferentes candidatos y formaciones políticas hacen posible la incorporación de esta nueva herramienta política a las contiendas electorales.De esa forma, los históricos comicios presidenciales de julio de 1988 –en la que por primera vez el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no obtiene la mayoría absoluta de los votos y en la que, también por primera vez, se presenta la incertidumbre sobre el sentido de los resultados electorales– marcan el inicio de la mercadotecnia política en su sentido y connotación moderna.3 Ciertamente, con mucha anterioridad se usó la propaganda para tratar de legitimar el grupo en el poder y se organizaron campañas político-electorales, pero, sin duda, la mercadotecnia, como su nombre mismo lo indica, está ligada a la conformación del mismo mercado electoral que sólo se puede dar en un escenario de transición democrática.De hecho, la historia de las campañas político-electorales en México está estrechamente ligada a la misma conformación del Estado-nación en las primeras décadas del siglo XIX. La primera campaña que se llevó a cabo para elegir a los representantes de la nueva República fue en 1828 entre los partidarios de Gómez Pedroza y los de Vicente Guerrero.4 Estas fueron campañas muy rudimentarias: estaban enfocadas a convencer a una pequeña élite política y sus estrategias publicitarias se caracterizaban por su precariedad y falta de ingenio.Era una época en la que los procesos electorales no constituían los mecanismos de acceso al poder político, ya que las armas y la violencia se privilegiaban en lugar de los votos. Tal siglo se caracterizó por la existencia de gobiernos autoritarios, con la notable excepción del gobierno juarista, quienes asumían cargos de representación popular generalmente tras un movimiento armado o una decisión misma de las altas esferas del poder público.Al inicio del siglo XX, las campañas empezaron a tomar mayor relevancia, a la par que los procesos de transición a la democracia se empezaron a extender en otras parte del globo. Las dos campañas políticas de México que mayor revuelo tomaron y de las cuales se conoce su espíritu democrático fueron la de Francisco I. Madero en 1911 y la de José Vasconcelos a fines de los años veinte.Salvo esas excepciones, los procesos electorales no fueron sino meros ritos protocolarios para el acceso al poder político, donde los mecanismos y políticas autoritarias predominaron sobre los principios de pluralidad, libertad, democracia y respeto al estado de derecho.Sin embargo a partir de finales de la década de los ochenta, México empezó a experimentar un proceso de cambio político, sin precedente en la historia contemporánea, enmarcado en lo que Samuel Huntington llamó la tercer ola de transiciones políticas hacia la democracia que invaden, desde 1974, al orbe.5 Como parte de estas transformaciones, las vías electorales se empezaron a convertir en los mecanismos privilegiados para el acceso al poder público y en procesos altamente competidos por parte de las diferentes formaciones políticas del país. De cierta manera, ya para la década de los noventa, México pasó de un modelo de voto cautivo a un proceso de desregulación del electorado. 6De esa forma, el inicio de la transición a fines de la década de los ochenta trajo consigo la necesidad de dotar a los candidatos y partidos de nuevas herramientas para tratar de alcanzar los objetivos políticos y acceder a posiciones de poder. Durante ese periodo, se conformó propiamente el mercado electoral, las urnas se convirtieron en los mecanismos legítimos y legales para el acceso al poder político, los medios de comunicación empiezan a mostrar una limitada apertura para difundir los planteamientos y propuestas de los partidos y candidatos de oposición, la competencia política empieza a ser una realidad y la mercadotecnia política es utilizada por diferentes actores políticos, ya sea como instrumento para diagnosticar el mercado electoral y definir agendas públicas y plataformas programáticas o para difundir una serie de propuestas, imágenes e ideas de los candidatos.Es en este proceso electoral de 1988, cuando se realizan los primeros sondeos de opinión sobre las preferencias electorales, organizados, por ejemplo los de la UNAM –a través de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales–, la empresa Gallup, la Asamblea Democrática por el Sufragio Efectivo, la Fundación Arturo Rosenblueth y el Consejo Mexicano de Ciencias Sociales.El nacimiento de la mercadotecnia política aparece así ligado a las atípicas elecciones de julio de 1988, en la que por primera vez en la historia contemporánea del país se presentaron elecciones competidas y en la que la oposición partidista tuvo la capacidad de retar al poder hegemónico del PRI. En suma: esta etapa se caracteriza por el inicio del periodo de la real competencia política y la relativa desregulación del electorado, así como por el cambio de lealtades políticas de miles de ciudadanos.Infancia 1989-1994La infancia de la mercadotecnia política inicia con las históricas elecciones en Baja California en 1989, en la que por primera vez un partido de oposición triunfa en la gubernatura de un estado (Baja California) y este triunfo es reconocido y aceptado por el gobierno federal.7 Inician también los primeros debates,8 en forma, entre los candidatos a puestos de elección popular en estaciones de radio o en los medios impresos, en donde los periodistas comparan algunas propuestas y planteamientos de los candidatos.9También, por primera vez, los candidatos presidenciales empiezan a contratar profesionistas especializados en el campo de la mercadotecnia política y la consultoría provenientes del extranjero. De esa forma, tanto Manuel J. Clouthier como Cuauhtémoc Cárdenas y Carlos Salinas de Gortari contrataron especialistas para el diseño y la organización de sus campañas presidenciales.El uso de spots en radio y televisión empiezan a ser cada día más utilizados como parte de las estrategias propagandísticas de los candidatos y partidos en la búsqueda del voto. Se inicia, además, la impresión computarizada de diversos materiales de campaña, como gallardetes y objetos utilitarios. En esta etapa, se observa también un auge en el nacimiento de las empresas encuestadoras y de investigación de mercado, empresas como el CEO, de la Universidad de Guadalajara10 o se abren oficinas de firmas internacionales como el Instituto Gallup.11 Al respecto, María de la Heras señala:
Aunque antes del proceso federal de 1988 hubo algunas experiencias aisladas, fue realmente hasta ese año cuando la realización de encuestas con fines electorales se volvió una practica generalizada. No fue sino hasta 1994 cuando los medios de información entraron de lleno y con recursos propios a la práctica de medir y dar a conocer la situación electoral a través de encuestas de opinión.
12
La utilización de publicidad pagada en medios de comunicación tiende también a su incremento y con esto se da un gran desarrollo a la mercadotecnia, que necesita recursos económicos para su cabal desarrollo. De esta forma, las elecciones, tanto locales como nacionales, se empiezan a convertir en procesos altamente competidos y el mapa político electoral tiende a su diversificación. Como parte de ésta se tiene que en 1988 sólo 39 municipios eran gobernados por partidos políticos distintos al PRI y para mayo de 1999, la oposición gobernaba en 583 municipios, en 11 estados de la República y el Distrito Federal. 13Adolescencia 1994-1997En esta etapa, la alternancia política se presenta como un fenómeno ya normalizado en el ámbito municipal y crecientemente a nivel estatal, instaurándose lo que Adam Prsewoski llama la incertidumbre de los procesos electorales en la que “nadie sabe de antemano quien va a ganar en la contienda.”14Se presenta también el primer debate nacional televisado entre candidatos a la presidencia de la República, lo que marca un hito en la historia política de México.15 A partir de mayo de 1994, los debates entre candidatos empiezan a proliferar: candidatos, diputados, senadores, gobernadores y presidentes municipales.En esta etapa, se observa también una creciente intervención de agencias y profesionistas de publicidad en campañas y los spots propagandísticos adquieren carta de naturalidad en los medios de comunicación, principalmente electrónicos, así las campañas políticas toman un perfil mediático.16 Es decir, los partidos y candidatos privilegian la radio y la televisión como los canales de distribución para hacer llegar sus mensajes y propuestas a la ciudadanía. A nivel federal, en esta etapa se presenta el primer gobierno dividido en la que también por primera vez el PRI pierde la mayoría absoluta en la Cámara de diputados y la oposición en su conjunto logra obtener más del 50 por ciento de los votos en la Cámara baja. Este fue también un hecho sumamente importante, sin precedente en la historia moderna del país.En materia de encuestas, no fue sino hasta 1994 cuando los medios de información entraron de lleno y con recursos propios a la práctica de medir y dar a conocer la situación electoral a través de sondeos de las preferencias electorales.17 De esa forma a partir de esta fecha se presenta un uso generalizado de las encuestas en los procesos electorales. En la elección federal de ese año, por ejemplo, se realizaron, entre el primero de enero y el 12 de agosto, 59 sondeos.18 En ese mismo año, la misma Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión efectuó también diferentes sondeos y encuestas de opinión sobre preferencias electorales.Las páginas de los candidatos en Internet también aparecen en este periodo, generalizándose en estos años el uso de la Web con fines político-electorales.Finalmente, empiezan a aparecer publicaciones especializadas en el campo de la mercadotecnia y organización de campañas electorales, así como la apertura de cursos, seminarios y diplomados en este campo del conocimiento.19De la madurez en 1997 a la actualidadEn la etapa de madurez, las campañas mediáticas se institucionalizan y se transforman en mecanismos privilegiados por partidos y candidatos en la búsqueda de la conquista del mercado electoral. Surgen nuevas firmas especializadas en consultoría en materia de mercadotecnia política como es el caso de Estratégica, Alazraki y Asociados, Vilchis y Garibay y Armando Pérezgrovas, entre otras.El uso de las encuestas electorales, ya sea como medio de diagnóstico o instrumento de propaganda, se generaliza y pasa a ocupar lugares privilegiados en las estrategias de las formaciones políticas. De esa manera, se puede decir que los estudios de opinión en materia electoral toman un despegue formidable, y son realizados por empresas como Mori de México, Gallup, Indermerc-Harris, BIMSA, Nielsen, Covarrubias y Asociados, Mitosky, CEO y por diferentes medios de comunicación.En esta etapa, se observa ya una plena incorporación del desarrollo tecnológico a las campañas, en que la Internet, las impresiones digitalizadas y el telemarketing se constituyen en medios utilizados por los partidos y candidatos en sus esfuerzos proselitistas.Como disciplina, la mercadotecnia política experimenta un moderado desarrollo profesional, y empieza a adquirir un estatus académico, el número de publicaciones se incrementa y los partidos crean estructuras organizacionales (secretarías, departamentos o coordinaciones) en el campo del marketing político para tratar de avanzar sus objetivos políticos. Las campañas presidenciales del año 2000 fueron un ejemplo claro del desarrollo que alcanzó el marketing político en su dimensión pragmática, ya que prácticamente todos los partidos y candidatos hicieron uso de las más diversas y modernas técnicas y estrategias de mercadotecnia.20Un nuevo campo del saberComo herramienta útil para la persuasión del elector, la mercadotecnia política ha estado asociada con tres nuevos fenómenos de la modernidad: el desarrollo tecnológico, la tercer ola de transiciones hacia la democracia y el establecimiento de sociedades de mercado.A través del desarrollo tecnológico, la mercadotecnia política ha alcanzado niveles sin precedentes, ya sea en forma gráfica, escrita, en audio o video. Así, hay fenómenos como el telemarketing, la videopolítica y el uso de la Internet en las campañas electorales. Con el diseño gráfico por computadora, la impresión digitalizada y las cámaras digitales, la propaganda política ha logrado avances revolucionarios, al pasar en menos de un siglo de un formato lento y restringido (libros, graffitti, carteles y folletos) a uno de alcances mundiales.El actual proceso de democratización, llamado por Samuel Huntington la tercer ola de transiciones hacia la democracia,21 ha influido también enormemente en el desarrollo de la mercadotecnia política.Ciertamente, la propaganda también se ha desarrollado bajo regímenes autoritarios e, incluso, totalitarios como fue el caso de la Alemania de Hitler. Pero, bajo el paradigma de la democracia, la mercadotecnia ha alcanzado altos e inimaginables niveles de desarrollo. Esto es así, en parte, por la constitución del mismo mercado electoral, la disputa de este mercado por una pluralidad de actores y formaciones políticas y la búsqueda de nuevas y modernas técnicas de persuasión en la búsqueda del poder público.De esa forma, mercadotecnia política y democracia aparecen como dos fenómenos estrechamente relacionados. Esto es así, en gran parte, debido al hecho de que una parte de la lógica del control social y legitimidad de un grupo de poder político, dentro de una sociedad democrática, se basa en la legitimidad que proporciona el voto popular, por lo que sus esfuerzos se encaminan a mantener o incrementar el respaldo social que los electores otorgan. Es decir: en una sociedad democrática, donde el voto universal, directo y secreto de los ciudadanos decide el carácter de la representación política, buscar un puesto público de elección popular es esencialmente un ejercicio de mercadotecnia.Por otro lado, el predominio de la sociedad de mercado y, por consiguiente, de consumo como nueva característica de la modernidad, también ha influido en el desarrollo de la mercadotecnia. De hecho, los electores se han convertido en grandes consumidores de productos y servicios políticos, lo que ha posibilitado el que la propaganda, como forma moderna que adapta el marketing político, pueda llegar a millones de ciudadanos, constituidos en mercado electoral. En el desarrollo de esta disciplina en México también han influido los montos presupuestales que por ley corresponden a cada uno de los partidos para impulsar sus campañas, ya que tan sólo para el proceso federal del año 2000 se asignó un monto presupuestal cercano a los tres mil 700 millones de pesos.Todos estos factores han originado que la mercadotecnia política haya experimentado un desarrollo sin precedente en los últimos diez años. Sin embargo, tal desarrollo ha sido diferenciado, pues mientras que, como herramienta de la política, su uso por partidos y candidatos se ha generalizado principalmente a nivel de estructuras nacionales, como disciplina académica se encuentra en su plena infancia. Es decir: el avance académico y de investigación científica de este nuevo campo del saber en México poco se ha desarrollado. Como campo pragmático, la mercadotecnia política seguirá ocupando un papel cada día más importante en las estrategias de los partidos políticos. El futuro de estos institutos estará ligado, sin duda, al desarrollo de habilidades comunicacionales y de mercadotecnia política, ya que pocos podrán sobrevivir si se encuentran al margen de este nuevo desarrollo. En tal sentido, el tipo de sistema de partidos estará condicionado y a la vez condicionará el desarrollo de la mercadotecnia política. Las históricas elecciones del 2 de julio, por ejemplo, fueron una muestra fehaciente de que el nuevo paradigma de la mercadotecnia política es muy funcional y útil en el proceso de conquista del mercado electoral y de la búsqueda de la legitimación política. Como disciplina, la mercadotecnia política tiene que evolucionar para constituirse en un saber científicamente válido, legitimado y socialmente aceptado. De allí que los retos futuros de esta disciplina se relacionan con la construcción de su propio campo pragmático del saber (más allá de los avances de la mercadotecnia comercial), con la definición de un claro estatus teórico y académico que este saber debe guardar dentro del conjunto de disciplinas políticas, y con la construcción de un genuino marco metodológico que posibilite su desarrollo científico.

Posmodernidad y Medios de Comunicación

Medios y cultura de masasPOSMODERNIDAD Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Lorena García Durán / Mayra Morett Martín del Campo / Teresa Paz Repullés
UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA
Nos parece prudente empezar este escrito con una cita J.F. Lyotard: "Oimos reggae, miramos un western, comemos en Mc Donald´s a mediodía y un plato de la cocina local por la noche, nos perfumamos a la manera de París en Tokio, nos vestimos al estilo retro en Hong-Kong, el conocimiento es materia de juegos televisados."Las tecnologías mediáticas originan una nueva forma de experiencia. La estetización de la vida y la fragmentación del sujeto. La cultura de la imagen diluye al arte en la estetización y al sujeto en la objetivización del consumo. El individuo posmoderno ha perdido la historicidad debido a la velocidad de la información audiovisual, pues percibe en una pantalla el mundo al instante sin tener referencias de un antes o un después. Las nuevas tecnologías son el producto de una nueva etapa del capitalismo que requiere del consumo masivo (consumismo). Hoy en día las computadoras o los televisores carecen de poder visual, no tienen movimiento externo como los aviones, los trenes o los coches; estos aparatos permiten a los tripulantes sentir el traslado en un espacio determinado. En cambio una televisión o un monitor de computadora no permiten que el sujeto que los utiliza sienta el desplazamiento del tiempo y del espacio, pues son estáticos y pueden permanecer años en el mismo lugar y aún así seguir funcionando.Mientras que en la Modernidad la tecnología influenciaba de una manera fascinante a la poesía y a la pintura y a demás creaba una sensación de libertad en los individuos pues sólo trasladaba los cuerpos, la tecnología del posmodernista no traslada cuerpos sino que los inmoviliza en un sillón haciendo que se olviden de su existencia y les entrega a cambio un viaje imaginario que provoca una libertad de espectador y no de participante."El organismo humano ya no puede ajustarse a las velocidades ni a las demografías del nuevo sistema mundial". Estas palabras de Jameson nos hacen reflexionar sobre la gran cantidad de información que tenemos y que no sabemos ni podemos en varias ocasiones manejar. La informática como tal provoca una desaparición de la naturaleza, en la manera en que cada vez está más ausente y la tecnología va disolviendo la vieja diferencia entre lo animado y lo inanimado.El hombre moderno se relaciona con conceptos como el de la libertad y la decisión, permitiendo así la relación más directa y controlada o manipulada con la naturaleza, para permitir así la emancipación del entorno. Por lo tanto, se está realizando, por medio de la técnica, una duplicación de la realidad, con lo que se puede hablar de una hiperrealidad o metarrealidad en donde se encuentra la lingüística de la realidad haciendo que las cosas sean algo en específico. Esto implica que la realidad en sí misma no sea nada y que nos movamos en una metarrealidad que no es real; son ilusiones, dudas, ideas imaginarias. Una metarrealidad se puede compartir a través de un consenso.El aparato por definición es un sustituto de algo y en el caso de los medios de comunicación, un aparato está haciendo las funciones de algo sustituyendo las potencialidades humanas, e incluso llegándolas a mejorar. También sirven para crear un mundo distinto al cotidiano llegando a ser un sustituto del otro. Se recurre al medio de comunicación para poder contactarse con la realidad externa, sin tomar en cuenta que el medio crea su propio mundo, que es de sí, o sea, autoreferencial.Paul Virilio supone la sustitución de la velocidad vehicular de los cuerpos por el viaje sin desplazamiento dejando a los instrumentos la organización del ritmo vital, reduciendo la voluntad a cero y permitiendo que la visión de la luz en movimiento sobre la pantalla reemplace la búsqueda de cualquier movimiento personal. Dando como resultado la desaparición de la percepción directa de los fenómenos que nos indican sobre nuestra propia existencia y esto nos aleja de la realidad directa. Los sentidos perciben el mundo a través de una pantalla. Como consecuencia el tiempo se limita a un continuo instante y así también la velocidad pues ya no hay desplazamiento de cuerpos. Todo esto provoca que el individuo esté enajenado del mundo que lo rodea y de las relaciones interpersonales directas. Las relaciones que quedan son aquellas que se dan a través de una red comunicacional que carece casi por completo de límites. Jameson dice: "Las tecnologías comunicativas y de la información [...} subrayan y dramatizan esta transformación del mundo de los objetos como si fueran su idea material". Virilio dice que ya no tenemos la capacidad de crear imágenes mentales pues éstas ya nos vienen dadas mediáticamente. Tenemos que reorganizar nuestra forma de ver para así poder conocer y comunicarnos.
El medio dehistoriza, el medio no puede transmitir las formas tradicionales del lenguaje, y el hombre, al perder tradición pierde contexto, y con esto se llega a perder el sentido. Cuando esto sucede, el hombre se vuelve capaz de vivir en el contexto del otro, pero ese otro es el medio y el medio es nadie. El medio de comunicación posmoderno busca que esto suceda, pues cuando el hombre ha perdido el sentido es fácilmente manipulado.
Por su naturaleza, el hombre tiene un deseo de omnipotencia, por lo que continuamente se encuentra desplazando ese tipo de deseos en sus actitudes, sueños, acciones... Este proceso de desplazamiento y deseo de omnipotencia lo llevan a cabo los medios de comunicación presentando significantes desplazados que hacen que todo el mundo sienta que sus deseos se satisfacen. Es por esto que se llega a decir que los medios tienen un efecto curativo o terapéutico, volviéndose por lo mismo adictivos; claro que este efecto es momentáneo o parcial debido a que poco tiempo después se desvanece la satisfacción y regresa la necesidad.
Vivimos en una época en donde la técnica pretende garantizar la liberación del hombre, pero en vez de lograrlo lo va conduciendo hacia formas bajas de totalitarismo y conformismo, sobre todo cuando dentro de todo esto se encuentran inmersos los medios de comunicación masivos.
Los medios masivos producen una sociedad dispersa, múltiple y en donde las diferentes culturas que se encuentran en ella se yuxtaponen, en lugar de producir una sociedad unitaria. Una sociedad en el abandono con su pensamiento concentrado en el vacío, que como diría Baudrillard: "La naturaleza siente horror por el vacío pues es ahí, en el vacío, donde nacen para conjugarlo sistemas pletóricos, hipertróficos, saturados; siempre se instala algo redundante ahí donde ya no hay nada".
Este vacío está irónicamente repleto de información y de comunicación que llega al hombre, quien está totalmente abierto a recibirla de manera excesiva, provocando por lo tanto una gran confusión y un delirio de comunicación a través de los medios. Una sociedad informatizada. Todo esto sumado a que el hombre narcisista y solitario está a la expectativa de lo que recibe, sin ninguna protección, en total instantaneidad de las cosas, que a fin de cuentas acaban con nuestra privacidad e intimidad.
El hombre inmerso en la posmodernidad es a fin de cuentas una esponja que absorbe toda esta influencia -información y comunicación-, que si fuera bien manejada, canalizada y "desinfectada" no tendría estas consecuencias. Mucho del problema está en que el hombre no ha sido capaz últimamente de discernir la información que recibe, de ser crítico y de emancipar su propio criterio.
Estamos en un momento en donde todo suceso carece de consecuencias en el sentido virtual, pues cada uno de ellos está sujeto a todas las interpretaciones que sean posibles. "Perfectamente informados e impotentes, perfectamente solitarios y paralizados, perfectamente fijados en la estereofonía mundial. Hoy, ya no hay trascendencia, sino comunicación". (Garzón Bates).